Innovaciones y logros en la investigación del uso del espacio en aves rapaces
En los últimos meses, los trabajos de seguimiento y conservación de las águilas reales (Aquila chrysaetos) y águilas perdiceras (Aquila fasciata) que estamos ejecutando en la provincia de Castellón han avanzado significativamente.
Gracias a la combinación de tecnología, conocimiento ecológico y experiencia en campo, se han logrado hitos importantes en la monitorización de estas especies. En esta entrada recopilamos algunos de los momentos más destacados de este proceso, con especial énfasis en el uso de herramientas innovadoras para su estudio y protección.
Nuevas tecnologías al servicio de la conservación
El monitoreo de especies como las águilas reales y perdiceras requiere minimizar la interferencia humana en su entorno. Para ello, se han implementado sistemas de videovigilancia alimentados por energía solar en los puntos de cebado.
Estas cámaras permiten:
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- Monitoreo en tiempo real sin la necesidad de visitas constantes a los lugares de captura.
- Registro del comportamiento de los ejemplares, identificando hábitos y patrones de alimentación.
- Detección de posibles amenazas, como la presencia de depredadores o perros asilvestrados.
- Control de la calidad del cebo, asegurando que se mantenga en condiciones óptimas.
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Esta tecnología ha permitido capturar imágenes únicas de águilas en su hábitat natural, así como identificar individuos previamente marcados que regresan a los puntos de cebado.
El proceso de cebado y captura
La selección del lugar adecuado para el cebado es un aspecto clave en los estudios de conservación. Se eligen áreas estratégicas que ofrezcan seguridad y comodidad para las águilas, asegurando que se acerquen sin reticencias.
En colaboración con el Servei de Caça i Pesca de la Generalitat Valenciana, se utilizan piezas de jabalí bajo un estricto control veterinario como cebo. Estas piezas se fijan al terreno para facilitar la captura segura de los ejemplares, un proceso que requiere paciencia y una logística precisa.
Uno de los momentos más interesantes ocurrió cuando un águila real llegó al punto de cebado tan solo 30 minutos después de la colocación del cebo, evidenciando la eficacia de la estrategia aplicada. También se han registrado comportamientos inesperados, como el caso de «Orion», un macho que, tras ser capturado el año pasado, ha regresado a la misma zona de alimentación.
Historias de rapaces: seguimiento y recapturas
Uno de los casos más relevantes en este proyecto ha sido la recaptura de Casiopea, un águila perdicera marcada en 2008 y recientemente detectada nuevamente en la zona. Gracias a los dispositivos GPS y el sistema de anillamiento, ha sido posible reconstruir su historia y obtener información valiosa sobre su longevidad y fidelidad al territorio.
Estos estudios, enmarcados en el proyecto TED21 financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, demuestran la importancia del seguimiento a largo plazo en la conservación de las especies.
Hacia una Conservación Integral de las Águilas
El estudio de las águilas reales y perdiceras no solo aporta conocimiento sobre su comportamiento y desplazamientos, sino que también permite mejorar su protección frente a amenazas como la electrocución en tendidos eléctricos, el envenenamiento y la pérdida de hábitat.
Cada dato obtenido contribuye a desarrollar medidas de gestión más eficaces, garantizando la coexistencia de estas especies con las actividades humanas y reforzando la necesidad de estrategias de conservación basadas en evidencia científica.
Conclusión
Los avances en el estudio de las águilas demuestran el papel clave de la tecnología en la investigación y protección de la biodiversidad. El monitoreo remoto, la recaptura de individuos marcados y el análisis de patrones de comportamiento proporcionan información esencial para tomar decisiones informadas sobre su conservación.
A medida que continúan estos estudios, los resultados obtenidos no solo permiten conocer mejor a estas especies, sino también diseñar estrategias más efectivas para asegurar su futuro en nuestros ecosistemas.